La ciudad de Monterrey acogió a jóvenes provenientes de más de 85 diócesis de México en una celebración marcada por la oración, la formación, la música y el llamado a convertirse en testigos de Cristo. El encuentro también puso la mirada en la Jornada Mundial de la Juventud de Seúl 2027.

Monterrey se convirtió durante dos días en punto de encuentro para miles de jóvenes católicos de todo México. Los días 15 y 16 de agosto, más de 10 mil adolescentes y jóvenes participaron en la III Jornada Nacional de la Juventud (JNJ) 2026, celebrada bajo el lema “Ustedes también dan testimonio porque están conmigo” (Jn 15,27).

El encuentro tuvo como sede el Estadio Banorte de los Borregos de Monterrey y reunió a delegaciones provenientes de más de 85 diócesis pertenecientes a las 19 provincias eclesiásticas de México, convirtiéndose en una expresión nacional de comunión, fe y participación juvenil. El sitio oficial de la Jornada presentó el encuentro como un espacio de formación pastoral, convivencia y preparación de los jóvenes mexicanos rumbo a la Jornada Mundial de la Juventud.

La celebración adquirió además una dimensión especial con el mensaje enviado por el papa León XIV a los organizadores y participantes. El Pontífice destacó que la Jornada constituía una oportunidad para que los jóvenes, en comunión con sus pastores y unidos a Cristo, manifestaran al mundo el sentido de su vocación cristiana.

Frente a problemáticas como la violencia, la indiferencia y la falta de sentido, León XIV los animó a convertirse en “testigos, signos de esperanza” y a reservar espacios de silencio para discernir aquello que verdaderamente edifica sus vidas. También encomendó a los participantes a la protección maternal de Santa María de Guadalupe.

Una experiencia de encuentro, formación y oración

A lo largo de la Jornada, los participantes vivieron un programa que combinó formación, música, diálogo, espiritualidad y celebración. Catorce ministerios musicales acompañaron las actividades, junto con conferencias, presentaciones y espacios de conversación entre jóvenes y obispos.

Entre los momentos centrales estuvieron las intervenciones de Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano, además de otros invitados. Los paneles con los obispos permitieron a los jóvenes plantear directamente preguntas relacionadas con la misión, la fe y la amistad cristiana.

La Jornada Nacional había sido concebida precisamente como algo más que una concentración multitudinaria. Antes del encuentro, la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación explicó que su finalidad era propiciar entre los jóvenes una experiencia viva de encuentro con Jesucristo mediante la formación, oración, peregrinación, convivencia cultural y celebración eucarística.

Uno de los momentos de mayor recogimiento llegó con el Vía Crucis y la vigilia de adoración eucarística, en la que participaron representantes de pueblos originarios y comunidades afromexicanas, haciendo visible también la diversidad cultural presente en la Iglesia mexicana.

El domingo, la dimensión mariana tuvo un lugar especial con el rezo del santo rosario, en comunión con la Novena Intercontinental Guadalupana, antes de la celebración de la misa de envío.

Una Iglesia joven que mira hacia Seúl 2027

La Eucaristía de envío fue presidida por Mons. Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey, acompañado por Mons. Manuel González Villaseñor, obispo auxiliar de Guadalajara y responsable de la DEMPAJ, además de otros diez obispos mexicanos y más de cien sacerdotes llegados de distintas partes del país.

Detrás de la realización del encuentro hubo también una amplia movilización pastoral: más de 500 voluntarios participaron en la organización, coordinada por la Dimensión Episcopal Mexicana de Pastoral de Adolescentes y Jóvenes (DEMPAJ), la Pastoral Juvenil de Monterrey y la Pastoral de Adolescentes y Jóvenes de la Provincia Eclesiástica de Monterrey.

La III JNJ se inscribe, además, en un camino pastoral que trasciende Monterrey. La Conferencia del Episcopado Mexicano aprobó estas jornadas nacionales en 2015 como parte del proceso de acompañamiento y preparación de la juventud mexicana hacia las Jornadas Mundiales de la Juventud. La primera edición se realizó en 2018 en la Basílica de Guadalupe y la segunda en 2022 en Guadalajara.

Ese horizonte quedó especialmente presente al concluir la celebración.

Los jóvenes mexicanos fueron enviados a continuar su camino hacia la Jornada Mundial de la Juventud de Seúl 2027, que se realizará en Corea del Sur del 3 al 8 de agosto de 2027, bajo el lema “¡Tengan valor: yo he vencido al mundo!” (Jn 16,33). Las fechas fueron anunciadas oficialmente por el papa León XIV y los preparativos internacionales ya se encuentran en marcha.

Al mismo tiempo, se anunció que la próxima Jornada Nacional de la Juventud de México se celebrará en 2029 en la Provincia Eclesiástica del Bajío.

La celebración de Monterrey deja así una tarea que va más allá de los dos días de encuentro: llevar a las diócesis, parroquias, universidades, movimientos y comunidades la experiencia compartida y transformar el lema de la Jornada en una misión concreta: dar testimonio porque se ha estado con Cristo.

Boletín oficial

Para conocer con mayor detalle los momentos, participantes y organización de la III Jornada Nacional de la Juventud Monterrey 2026, compartimos a continuación el boletín elaborado por el Equipo de Comunicación de la DEMPAJ.