Perú reúne en Lima a más de 40 participantes entre jóvenes, asesores y obispos para fortalecer la misión con las juventudes de la Región Andina.
Desde el jueves 5 de marzo se desarrolla en la Villa Carmelita de Lurín, Lima, el XXVII Encuentro de Pastoral Juvenil de la Región Andina 2026, que congrega a más de 40 participantes entre jóvenes, asesores y obispos de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. La jornada concluirá este domingo 8 de marzo.
La cita se vive como un tiempo de oración, reflexión, discernimiento y trabajo conjunto, en el que las delegaciones comparten experiencias, desafíos y proyecciones en favor de las juventudes de sus países. Durante estos días, los participantes profundizan en la realidad juvenil andina y en la misión de la Iglesia de acompañar a los jóvenes desde sus contextos concretos.
El objetivo principal es contemplar, iluminar, discernir y asumir compromisos comunes a partir de la realidad de los jóvenes de nuestros pueblos. En ese marco, se busca reconocer a la Región Andina como un verdadero “poliedro” de culturas, desafíos, rostros y esperanzas, donde la diversidad se convierte en riqueza y posibilidad de articulación pastoral.
A lo largo del encuentro se abordan temas relacionados con la escucha de las juventudes, el fortalecimiento de los procesos formativos, la sinodalidad, la articulación regional y la promoción de acciones que respondan a los signos de este tiempo. Asimismo, este espacio favorece la comunión eclesial y el intercambio de experiencias significativas entre las pastorales juveniles de los países participantes.
En entrevista, Daniel Ramos, asesor nacional de formación continua de la Pastoral Juvenil del Perú y uno de los organizadores del encuentro, destacó la importancia de este espacio de integración regional:

“Este encuentro nos permite escuchar y reconocer con mayor profundidad la realidad que viven hoy los jóvenes en cada uno de nuestros países de la Región Andina. Es un tiempo para compartir experiencias, preocupaciones, desafíos y también los signos de esperanza que van surgiendo en nuestros procesos.
Además, fortalece la comunión entre nuestras pastorales juveniles, porque nos recuerda que no caminamos solos, sino como una Iglesia regional que quiere responder de manera articulada, sinodal y misionera a las necesidades de los jóvenes. Creemos que estos días son una oportunidad para renovar nuestro servicio y asumir compromisos concretos que animen la vida de nuestros pueblos y comunidades”
Por su parte, Stiven Mego, responsable de la Dirección de Comunicaciones de la Pastoral Juvenil Latinoamericana, subrayó la importancia de mirar también la presencia juvenil en el entorno digital:
“Este encuentro también nos invita a reconocer que la realidad juvenil se vive hoy con mucha fuerza en el mundo digital. Allí también se construyen vínculos, búsquedas de sentido, formas de participación y experiencias de fe. Por eso, la pastoral juvenil está llamada a fortalecer su presencia en estos espacios, promoviendo procesos de comunicación, acompañamiento y evangelización que respondan a los lenguajes y desafíos de la cultura digital”.
El XXVII Encuentro de Pastoral Juvenil de la Región Andina 2026 reafirma así el compromiso de la Iglesia en esta parte del continente de seguir impulsando procesos de acompañamiento, formación y participación juvenil desde una perspectiva regional, sinodal y misionera.