XVII ELARNPJ • Ypacaraí 2012

Pauta LItúrgica

DÍA 21 DE OCTUBRE
Símbolo: LA PALABRA

“Lo que hemos visto y oído, eso le anunciamos” (1 Jn. 1,3).

Eucaristía. RECIBIR LA PALABRA DE DIOS.
Evangelio según San Marcos 10,35-45.

Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: "Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir". Él les respondió: "¿Qué quieren que haga por ustedes?".
Ellos le dijeron: "Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria". Jesús les dijo: "No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?". "Podemos", le respondieron. Entonces Jesús agregó: "Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados". Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud".


DÍA 22 DE OCTUBRE - Texto bíblico: 1 Jn. 1, 1 – 10.
Símbolo: CORAZÓN


Eucaristía: en honor al Beato Juan Pablo II
Evangelio según San Juan.

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos.
Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor.

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros."

Oración de la Tarde
ADORACIÓN DE LA CRUZ DE LOS JÓVENES
La cruz de los jóvenes

Es anuncio y primicia de pascua, como pascua son también las JMJ. Una pascua siempre acompañada por la cruz. Porque las JMJ son fiesta de la cruz resucitada y resucitadora. El Papa Benedicto XVI, estipuló que la fiesta litúrgica del Beato Juan Pablo II, se celebrara el 22 de octubre, aniversario del comienzo de su pontificado (en 1978).

Las JMJ son fiesta de la cruz. Y a todas las ciudades que han acogido una JMJ -Roma, Buenos Aires, Santiago de Compostela, Czestochowa, Denver, Manilas, París, Toronto, Colonia, Sídney, Madrid -, ha viajado, como símbolo peregrino y como anuncio portador de la buena nueva de las JMJ, la cruz de los jóvenes.

El origen de esta cruz data del año 1984. El Papa Juan Pablo II decidió que tenía que haber una cruz -como símbolo de la fe y de la evangelización- cerca del altar mayor de la Basílica de San Pedro. Debía ser una cruz, que pudiera ser vista por todos. De este modo se hizo una cruz de madera de 3,8 metros. Era el Año Santo de la Redención. El domingo de pascua, después de cerrar la Puerta Santa, Juan Pablo II entregó esa cruz a la juventud del mundo, representada por jóvenes del Centro Internacional Juvenil "San Lorenzo" de Roma y les encomendó llevar la cruz y ser testigos de ella y de su significado: Jesucristo crucificado, la única realidad que nos salva.

La cruz fue el instrumento de nuestra salvación, la puerta por la que Cristo entró en la gloria. Jesús declaró: «Ha llegado la hora en que el Hijo del Hombre va a entrar en su Gloria. En verdad les digo: Si el grano de trigo no cae en tierra y no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto (Jn 12,23-24). Estando en la cruz, Jesús sufrió y conquistó la Gloria. Al mismo tiempo realizó el plan de Dios. Por eso la cruz se transformó en el símbolo de la voluntad de Dios. Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y sígame (Mc 8,34).

El mensaje de la cruz no deja de ser locura para los que se pierden. En cambio para los que somos salvados, es poder de Dios. Mientras tanto, nosotros proclamamos un Mesías crucificado. Para los judíos, ¡qué escándalo más grande! Y para los griegos, ¡qué locura! (1Cor 1,18-23).

Por mí, afirma San Pablo, no quiero sentirme orgulloso de nada, sino de la cruz de Cristo Jesús, nuestro Señor. Por él, el mundo ha sido crucificado para mí, y yo, para el mundo (Gal 6,14). Canceló nuestra deuda y nuestra condenación escrita en los mandatos de la Ley. La suprimió, clavándola en la cruz de Cristo (Col 2,14). Por la cruz los reconcilió con Dios e hizo de los dos pueblos un solo Cuerpo, destruyendo el odio en su persona (Ef 2,16).

DÍA 23 DE OCTUBRE - Texto bíblico: 1Jn. 2, 1 – 29.
Símbolo: La Luz

Evangelio según San Juan.

E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio.
Incorporándose Jesús le dijo: "Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?"
Ella respondió: "Nadie, Señor." Jesús le dijo: "Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más."
Jesús les habló otra vez diciendo: "Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida." Los fariseos le dijeron: "Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale."
Jesús les respondió: "Aunque yo dé testimonio de mí mismo, mi testimonio vale, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni a dónde voy.
Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie; y si juzgo, mi juicio es verdadero, porque no estoy yo solo, sino yo y el que me ha enviado. Y en vuestra Ley está escrito que el testimonio de dos personas es válido.
Yo soy el que doy testimonio de mí mismo y también el que me ha enviado, el Padre, da testimonio de mí."
Entonces le decían: "¿Dónde está tu Padre?" Respondió Jesús: "No me conocéis ni a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre."
Estas palabras las pronunció en el Tesoro, mientras enseñaba en el Templo. Y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.


DÍA 24 DE OCTUBRE - Texto bíblico: 1 Jn.3, 1–24
Símbolo: María

Jornada Penitencial

Oración de inicio.
Silencio.
Celebración penitencial. - Sacramento de la Reconciliación.
Peregrinación a la Basílica de la Virgen de Caacupé.
Misión con las comunidades juveniles

Eucaristía
Evangelio según San Lucas

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin." María respondió al ángel: "¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?" El ángel le respondió: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios." Dijo María: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y el ángel dejándola se fue.
Palabra del Señor.


DÍA 25 DE OCTUBRE - Texto bíblico: 1 Jn. 4, 1 – 20.
Símbolo: Llamas

Evangelio según San Juan.

Cuando Jesús se enteró de que había llegado a oídos de los fariseos que él hacía más discípulos y bautizaba más que Juan - aunque no era Jesús mismo el que bautizaba, sino sus discípulos -, abandonó Judea y volvió a Galilea. Tenía que pasar por Samaria. Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: "Dame de beber." Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?" (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.)

Jesús le respondió: "Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva." Le dice la mujer: "Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva?
¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?" Jesús le respondió: "Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna."
Le dice la mujer: "Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla."
Palabra del Señor.

EUCARISTÍA DE ENVÍO
Evangelio según San Juan.


Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: "Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?" Le dice él: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Le dice Jesús: "Apacienta mis corderos." Vuelve a decirle por segunda vez: "Simón de Juan, ¿me amas?" Le dice él: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero." Le dice Jesús: "Apacienta mis ovejas." Le dice por tercera vez: "Simón de Juan, ¿me quieres?" Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: "¿Me quieres?" y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero." Le dice Jesús: "Apacienta mis ovejas. "En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras."
Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: "Sígueme." Pedro se vuelve y ve siguiéndoles detrás, al discípulo a quién Jesús amaba, que además durante la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: "Señor, ¿quién es el que te va a entregar?" Viéndole Pedro, dice a Jesús: "Señor, y éste, ¿qué?" Jesús le respondió: "Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme." Corrió, pues, entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro: " No morirá", sino: "Si quiero que se quede hasta que yo venga."

Palabra del Señor.

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Pauta Liturgica

Responsables Nacionales de Pastoral Juvenil Latinoamericana.