XVI ELARNPJ • Cochabamba 2009

Bitácora

En el Camino y la mística de Emaús A la ESCUCHA de las juventudes

Existen muchos caminos. Ellos nos llevan para los lugares más diversos. Toda la Biblia está atravesada por caminos. En un momento el pueblo de Dios está en la tierra prometida haciendo sus asambleas; luego, tiene que marchar para salir de la tierra de la esclavitud. Caminos y descaminos. La trayectoria de Jesús está contada a través de caminos que van y vuelven, a veces sobre el mismo lugar. Desde el nacimiento, hace una línea de viaje hasta Belén... ¿Y los lugares? En un momento está en la periferia, luego está en el centro del mundo con todos los poderes, como era Jerusalén. Hay varios caminos.

El 16o Encuentro de Responsables Nacionales de Pastoral Juvenil de América Latina y el Caribe, fue marcado por el camino de Emaús. Era una distancia de cerca de 10 km. Los caminantes eran dos discípulos que volvían para su mundo, su casa. No habían entendido nada de lo acontecido en Jerusalén. Estaban sin esperanza y habían perdido el sentido. Así también caminamos nosotros, cargando a nuestro lado izquierdo del pecho la propuesta de la Pastoral Juvenil. Encontrando que la entendemos, pero muchas veces sin saberla traducir en nuestras vidas. Como los discípulos, a veces no sabemos lo que está pasando en el mundo, qué le está diciendo éste a los/as jóvenes, qué respuestas vamos a dar para incidir en la vida de los jóvenes con la misma fuerza que experimentaron los discípulos del resucitado, reunidos en comunidad. En las crisis dudamos hasta de que la Buena Noticia que estamos anunciando transforme al mundo en un Reino de Dios... Por eso, las dudas e inseguridades nos hacen abandonar y volver respuestas conocidas que nos dan más seguridad.

La aproximación del "peregrino" no fue notada, a pesar de su extrañeza. Lo que incomodó a los discípulos fue que él no estaba bien "informado" sobre las cosas que a ellos les provocaban desánimo. Sin embargo, algo extraño aconteció y es que el peregrino les provocó a hacer memoria... Y luego, él no tuvo piedad. Les llamó la atención: ¿cómo ustedes pueden ser tan torpes y lentos para entender? En otras palabras, los estaba llamando "brutos".
En nuestro camino, personal y de nuestra práctica pastoral, cuántas veces nos encontramos como los discípulos, volviendo a casa, con la mochila pastoral acuestas. Torpes delante de la realidad de los/as jóvenes... Ciegos delante de una misión que sólo nuestra lentitud impide ver. Como aquellos dos, nos reconocemos en nuestras sacristías, es decir, en un lugar donde todo está bajo control, quejándonos de las dificultades porque el miedo a la aventura nos asusta y nos quedamos allí, con nuestros temores, desistiendo de la misión de anunciar la Buena Noticia a los jóvenes. Como discípulos del Resu- citado, aunque todavía pronunciamos nuestros discursos, la muerte y la ceguera nos paralizan!

  • ¿Cómo entender todo esto?
  • ¿Cómo dejar arder nuestro corazón por lo que escuchamos en el camino de la vida de los jóvenes?
  • ¿Sobre qué hablan ellos?
  • ¿Cuáles son sus dolores?
  • ¿Cómo abrir caminos para que su voz sea oída y respetada por la Iglesia y por toda la sociedad, desde su modo de expresarse?

Con la sinceridad que aún habita en nosotros, aunque un poco atrapados/as, somos capaces de decir, en medio de la inseguridad que intenta ahogarnos:

- ¡Quédate con nosotros, Señor! Porque cae la tarde y la noche se acerca...